¿Alguna vez has oído hablar de la cultura tolteca? Esta civilización precolombina, que se cree que floreció en México entre los años 900-1200 d.C., fue una de las más avanzadas de su tiempo en términos de arquitectura, escultura, cerámica, matemáticas y astronomía. Pero lo que hace que los toltecas sean verdaderamente fascinantes son sus prácticas filosóficas y espirituales, que se centran en mantener la conciencia despierta al mundo que nos rodea en cada momento.

Si bien la mayoría de las sociedades prehispánicas (cercanas a la época de la conquista europea) tenían cultos politeístas y sistemas de gobierno y sociedad jerarquizados, los toltecas tenían una forma única de entender la vida.

Es cierto que existe cierta confusión acerca de quiénes eran los toltecas. A menudo se les asocia con una civilización o grupo étnico específico, pero en realidad, los toltecas son más bien una cultura filosófica y espiritual que se desarrolló en Mesoamérica, en la región que ahora es México, desde hace milenios. Los toltecas no eran una etnia en sí misma, sino más bien una tradición cultural que se extendió por todo Mesoamérica. A lo largo de los siglos, la cultura tolteca se expandió y se mezcló con otras culturas mesoamericanas, influyendo en muchas de ellas.

A través de su filosofía de “toltequidad”, los toltecas buscaban una conexión más profunda con su entorno y una comprensión más completa del universo. Esta filosofía se centraba en el desarrollo personal y la autotransformación, y enfatizaba la importancia de mantenerse consciente y presente en cada momento. Es muy probable que la filosofía tolteca tiene origen en culturas ancestrales como los mayas, los olmecas.

Aunque se sabe que los toltecas fueron muy habilidosos en la construcción de edificios y sistemas de cultivo, se ha especulado que sus avances tecnológicos iban mucho más allá de lo que se cree. Algunos creen que los toltecas tenían un conocimiento avanzado de la energía y la conciencia, y que sus prácticas espirituales estaban diseñadas para aprovechar estas fuerzas de una manera que aún no comprendemos completamente.


La filosofía tolteca se basaba en encontrar el equilibrio y la armonía en la vida. Para hacer esto, practicaban la meditación y la atención plena para ayudar a controlar sus emociones, cultivaban la gratitud y valoraban el respeto y la tolerancia hacia los demás. También creían en la importancia de encontrar su propósito en la vida y seguirlo.

Los toltecas tenían una filosofía de vida que se basaba en la búsqueda del equilibrio y la armonía. Algunos consejos de vida basados en la filosofía tolteca podrían ser:

  1. La atención en el presente es el poder más grande que tenemos: El presente es el único momento real y tangible en el que vivimos. El pasado ya no existe y el futuro es incierto. Por esta razón, enfocar nuestra atención en el presente es fundamental para vivir de manera consciente y plena. Al prestar atención al momento presente, podemos tomar decisiones más sabias y eficaces que nos permiten construir un futuro en coherencia con la naturaleza del Universo. Además, la atención plena nos ayuda a ser más conscientes de nuestras emociones y pensamientos, lo que nos permite manejarlos mejor y evitar que nos afecten destructivamente.
  2. El poder de la energía en nuestras vidas: La ciencia moderna ha demostrado que todo en el universo está compuesto de energía, incluyéndonos a nosotros mismos. A nivel microscópico, estamos formados por partículas subatómicas que interactúan constantemente con las fuerzas energéticas a nuestro alrededor. Por esta razón, aprender a ser conscientes de nuestra propia energía y cómo interactúa con el entorno que nos rodea es fundamental para lograr un bienestar físico y emocional óptimo. Al entender cómo funciona la energía en nuestras vidas, podemos aprender a utilizarla de manera positiva para mejorar nuestra salud y nuestro bienestar. El alimento, la medicina, el movimiento corporal, la música, las emociones que experimenta nuestro cuerpo; todo es energía.
  3. El arte de la palabra como herramienta poderosa de manifestación: Las palabras son herramientas poderosas que tienen el poder de crear o destruir. Cada palabra que decimos es una manifestación de nuestra propia energía y tiene un impacto en nuestro entorno y en las personas que nos rodean. Por esta razón, es importante ser conscientes del poder que tienen nuestras palabras y utilizarlas de manera sabia y constructiva. Debemos ser impecables en nuestro habla, evitando el uso de palabras negativas o destructivas que puedan dañar a los demás o a nosotros mismos. En cambio, debemos utilizar nuestras palabras para crear armonía, unión y bienestar en nuestras vidas y en la de aquellos que nos rodean.

El concepto de “Tonal” y “Nahual” es esencial para entender la filosofía tolteca.

Según la cosmología nahua (tradicional), el Tonal y el Nahual son dos aspectos complementarios de la existencia humana. El Tonal representa la identidad individual de una persona, su personalidad y características únicas. El Nahual, por otro lado, es el espíritu protector o animal que acompaña a una persona desde el nacimiento y que se cree que le da fuerza y habilidades especiales. Los nahuas creían que cada persona tenía un Tonal y un Nahual que estaban estrechamente relacionados. El Tonal era la parte racional y consciente de la persona, mientras que el Nahual era la parte inconsciente y espiritual.

El término Tonal se refiere a nuestra percepción cotidiana del mundo, la cual está basada en nuestro sistema de creencias y en la manera en que hemos sido condicionados por nuestra cultura y educación. El Tonal es la parte de nuestra conciencia que nos hace ver el mundo de una manera particular y que nos limita en nuestra capacidad de experimentar la realidad de una manera más amplia. La mayoría de las personas viven en su Tonal, lo cual significa que están atrapadas en sus creencias y en la manera en que han sido condicionadas por la cultura y la educación. Sin embargo, es posible “ordenar” de Tonal y conectar con el Nahual, lo cual nos permite experimentar la vida de una manera más plena y espiritual. Esto implica romper con nuestras creencias limitantes y conectarnos con una conciencia más profunda y universal.

El término Nahual se refiere a una parte de nosotros que va más allá del Tonal, y que nos conecta con una conciencia más profunda y universal. El Nahual es la parte de nosotros que nos permite experimentar la realidad de una manera más amplia y que nos da acceso a un conocimiento más profundo y espiritual. El nagual representa la energía invisible que fluye a través de todo lo que existe, conectando todas las cosas en el universo. También es considerado como el mundo de las sombras, haciendo referencia a los aspectos invisibles de nosotros mismos. Cada persona tiene un nahual personal, que es su verdadero ser, su esencia y su conexión con el todo. La conexión con el nahual personal es fundamental para la realización personal y el bienestar espiritual. El nagual es aquel que posee la habilidad de ver más allá de los límites de la percepción ordinaria y puede acceder a realidades más profundas. El nagual se convierte en guía y maestr@ para aquellos que buscan un cambio en su vida y un camino espiritual.

Una metáfora para describir la interacción del Tonal y Nahual es relacionando el Tonal con la luz y el Nahual con el espacio donde se mueve la luz.

Sabiendo esto, los toltecas se dieron cuenta que la energía personal era el combustible que permitía la creación en el mundo ordinario y en el invisible; en el tonal y en el nahual. Los toltecas tenían varias prácticas para recuperar su energía y mantenerse saludables. Algunas de estas prácticas podrían incluir:

  • Silencio Interno: es una práctica tolteca que se enfoca en el poder del silencio para ayudarnos a encontrar la claridad mental y emocional. En el silencio, podemos crear un espacio en el que contemplar todo nuestro potencial existente para nosotros, y así conectarnos con nuestro ser más profundo. El silencio también nos permite tomar conciencia de nuestra respiración y conectar con nuestro cuerpo. Al practicar Silencio Interno, podemos encontrar un equilibrio y armonía en nuestra vida.
  • La Recapitulación: es una práctica en la que se busca recuperar nuestra energía vital al liberarnos de los apegos y heridas emocionales del pasado. Esta técnica implica revisar todas las relaciones y experiencias significativas de nuestra vida, y encontrar la sabiduría en ellas. Al escribir los nombres de todas las personas conocidas en nuestra vida y practicar la respiración de barrido, podemos liberar las emociones negativas y el estrés que podrían estar afectando nuestra energía vital. Al practicar la Recapitulación, podemos encontrar la paz y el equilibrio en nuestro cuerpo, mente y espíritu.
  • El movimiento: es una práctica fundamental para mantener nuestra energía vital. Los toltecas creían que todo en la existencia se mueve, desde nuestro cuerpo y los elementos de este planeta, hasta las estrellas y galaxias en el universo. En la práctica tolteca, el movimiento se enfoca en la conexión entre nuestro cuerpo y el mundo que nos rodea. A través del movimiento, podemos encontrar el equilibrio y la armonía en nuestra vida. Las figurillas de barro encontradas en los museos muestran posturas similares al “yoga”, pero en la práctica tolteca, el movimiento es una expresión de la conexión con la naturaleza.
  • La escritura: es una práctica para preservar información valiosa y también para liberar emociones. Los toltecas valoraban la escritura como una herramienta para expresar sus ideas y pensamientos. La escritura también nos ayuda a comprender mejor nuestras experiencias y a aprender de ellas. Además, los toltecas tenían conocimientos avanzados en geometría y arquitectura, y utilizaban la escritura como una forma de registrar sus descubrimientos. Al practicar la escritura, podemos encontrar la claridad mental y emocional y mejorar nuestra capacidad de comunicación.

Los “No Haceres” son una parte fundamental de la filosofía tolteca. Estos son una serie de principios o enseñanzas que se enfocan en los comportamientos o acciones que debemos evitar si deseamos lograr la auto-transformación y la conexión con el universo. Los “No Haceres” son llamados así porque son acciones que debemos evitar hacer, más que acciones que debemos hacer activamente.

Estas enseñanzas se centran en la idea de que muchas de las acciones que realizamos en nuestra vida cotidiana son innecesarias y se activan en “automático”; en realidad nos alejan de nuestra verdadera naturaleza y potencial. Los “No Haceres” son una guía para liberarnos de patrones mentales y comportamentos que nos impiden vivir plenamente.

Algunos ejemplos de los “No Haceres” que Carlos Castaneda aprende de Don Juan incluyen:

  • No tener autoimportancia: Significa no tomar las cosas de manera personal, no sentirse ofendido o herido por las acciones de los demás. La autoimportancia, a diferencia de la autovaloración, nos hace egoístas y egocéntricos, lo que nos impide conectar realmente con los demás y con el mundo que nos rodea.
  • No desperdiciar energía: Significa no gastar nuestra energía en cosas que no son importantes o que no nos dan satisfacción. Es de gran utilidad aprender a ser más selectivos en cuanto a cómo usamos nuestra energía, enfocándonos en las cosas que realmente importan. Hasta las cosas más pequeñas que hacemos en nuestras rutinas pueden ser formas de desperdiciar nuestra energía.
  • No juzgar: Significa no juzgar a los demás, ni a nosotros mismos. Es vital aprender a reconocer las cosas tal como son, sin tratar de cambiarlas o de juzgarlas. Cuando se tiene suficiente energía ahorrada de los “no haceres” anteriores, se puede entonces disponer de ella para realizar o inspirar un cambio en el entorno que no nos beneficia, en lugar de juzgarlo.
  • No hacer suposiciones: Significa no asumir cosas sin antes haberlas verificado o preguntado. Debemos aprender a preguntar y a verificar la información antes de sacar conclusiones o tomar decisiones basadas en suposiciones. Entre menos suposiciones se hagan, mejor es posible experimentar estados de claridad y seguridad, aunque suene poco intuitivo. Asumir requiere de mucha energía; energía que puede ser redireccionada a la atención plena del momento presente.
  • No hablar sin necesidad: Significa no hablar por hablar, no llenar el espacio con palabras vacías. Se vuelve significativo en la vida aprender a escuchar más y a hablar menos, a ser más conscientes de nuestras palabras y del impacto que tienen en los demás. Ya enseñan en las escuelas primarias que las palabras pueden contribuir a la gracia o a la desgracia en la vida de una planta; o del agua misma.

En resumen, los “No Haceres” son una guía para ayudarnos a liberarnos de patrones mentales y comportamientos que nos impiden vivir plenamente, y nos permiten vivir en armonía con nosotros mismos, con los demás y con el mundo que nos rodea.

Por último, los toltecas tenían una práctica llamada “ensueño” o que hoy en día es popularmente conocida como “sueño lúcido” o “viaje astral”, que implicaba entrar en un estado de conciencia alterado para explorar el mundo energético y aprender lecciones valiosas. Los toltecas creían que el ensueño podía ayudar a las personas a encontrar respuestas a preguntas importantes, a obtener guía y a encontrar su propósito en la vida.

La idea es simple, si cuando uno va a dormir logra darse cuenta que se encuentra en un sueño cuando se está soñando, la mente opera en un nuevo nivel de realidad donde la conciencia es capaz de influir en el entorno completamente diferente al mundo ordinario. Esto se logra gracias a que se cuenta con suficiente energía para sostener esta experiencia. Para los toltecas, el ensueño era una forma de explorar el mundo espiritual y de conectarse con las fuerzas de la naturaleza y sus ancestros más allá del tiempo lineal que racionalmente vivimos. También creían que el ensueño podía ayudar a las personas a comprender mejor su propia mente y a superar obstáculos del mundo físico, puesto que ambos mundos están ligados entre sí.

Los toltecas practicaban el ensueño de varias maneras, como mediante la meditación, el uso de hierbas o la participación en rituales de purificación. En general, los toltecas creían que el ensueño era una práctica importante para la vida espiritual y la auto-comprensión y que podía ayudar a las personas a alcanzar un mayor equilibrio y armonía en sus vidas.

La filosofía tolteca ofrece una visión muy especial y práctica de la vida y la existencia, basada en el equilibrio, la armonía, la atención plena y la autotransformación personal. Esta antigua cultura precolombina buscaba una conexión más profunda con su entorno y una comprensión más completa del universo, lo que la llevó a desarrollar prácticas espirituales que aún hoy son objeto de estudio y admiración. Los toltecas enfatizaban la importancia de mantenerse consciente y presente en cada momento, y de cultivar la gratitud, el respeto y la tolerancia hacia los demás. A través de la práctica de la meditación, la atención plena y la valoración del poder de la energía en nuestras vidas, los toltecas buscaban alcanzar la armonía y el equilibrio en todas las áreas de su existencia. Con certeza, la filosofía tolteca aporta una visión amplia y complementaria de la vida y la existencia, que enriquece la comprensión de otras filosofías y culturas en todo el mundo.

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